Deportes de riesgo: peligro o aventura

Tal vez una de las grandes preocupaciones de todo padre es que su hijo o hija sienta atracción por los deportes de riesgo. Y si lo pensamos bien esta preocupación no carece de fundamento, pues como su nombre lo indica, los deportes de riesgo la verdad que son bastante peligrosos. Pero el ser humano es muy complejo y encuentra en el peligro atracción, excitación y aventura.

Por lo tanto los deportes de riesgo no se han podido proscribir, pues lo prohibido puede ser incluso más excitante. La mejor manera que se ha encontrado entonces de proteger a las personas es establecer ciertas regulaciones en su práctica. Al menos cuando las cosas son legales existen las posibilidades de establecer garantías, porque al fin y al cabo lo más importante es proteger la vida de las personas, todo lo demás es secundario.

Claro que no es lo mismo un deporte extremo en el Caribe que uno en Europa. Puede sonar políticamente incorrecto, pero el asunto no tiene nada que ver con los prejuicios. Lo que quiero decir es que ciertos deportes extremos requieren características geológicas o climatológicas específicas. Por ejemplo, no se puede pensar practicar surf en un sitio donde no haya oleaje, simplemente ese deporte no se puede realizar ahí, eso mismo ocurre con los deportes que necesitan fuertes corrientes de viento. Simplemente no funcionan donde este no corra con la suficiente fuerza. Para escalar grandes montañas, por otra parte, es preciso encontrarse en una geografía donde existan grandes elevaciones, de lo contrario es simple alpinismo.

En fin, que no se trata de desdeñar un área geográfica u otra, simplemente saber qué se puede practicar en cada una.

Pueden existir algunas confusiones con respecto a lo que son los deportes o juegos extremos y los deportes comunes. En este sentido hay que aclarar que algunos de los llamados deportes extremos en muchos casos se derivan de deportes que ya existen. Uno de estos casos es el esquí extremo. Para entender de qué nivel de peligro estamos hablando hay que decir que quienes practican este deporte se lanzan desde picos tan altos e inaccesibles que es preciso llegar a ellos en helicópteros. Esas pendientes tan pronunciadas hacen de este deporte un verdadero reto a la naturaleza.

El paracaidismo es otro de esos deportes que nos pueden hacer cerrar los ojos de miedo. Y es que el paracaidista permanece algunos minutos en caída libre sin abrir el paracaídas.

Realmente son muchos los deportes extremos, pero lo mejor es no practicarlos si no nos sentimos seguros y decididos.