¿Qué fue de la emoción del viejo baloncesto cuando era como la wwe en vivo?

Recuerdo aquella España despojándose aún del duro macuto de la transición jugar la final de baloncesto en las Olimpiadas de 1984 en Los Ángeles. Diaz Miguel, ese entrenador que revolucionó el baloncesto español, llenándolo de estilo yankee. Un estudioso que llevó a una medalla de plata a los Epi, Margall, Corbalán, De la Cruz, Solozabal…

Pensar en aquella final, es como darte una dosis de melancolía en vena. Recuerdo en aquella época que no veía fútbol, para mi los 80 fueron prácticamente baloncesto. Aquel Real Madrid en duelos de altura con el Fc Barcelona y el Joventut de Badalona, de vez en cuando tenían al Cai Zaragoza o al Estudiantes como rivales de entidad. La mayoría de equipos eran serios y la liga lo parecía.

A lo largo de la década de los 90 empecé a perder el amor por la liga, demasiados cambios de nombre y el fútbol comenzó a ganar la batalla. A día de hoy con la desaparición del Forum y los Seattle Supersonics no acostumbro a ver más baloncesto que cuando juega la selección española de Gasol y cia.

Hemos llegado a cotas que pocos hubieran pensado en aquel 1984, pero hemos perdido algo de magia por el camino, igual que mucha cantidad de espectadores que han dejado de vivir pendiente de la canasta semana sí, semana no, para hacerlo solo cuando juega la selección o una Final Four europea.

Espectáculo como la wwe en vivo, pero que a mi no me llega tanto, quizás es que mi relación con el baloncesto es parecida a una ex, ya no siento nada y cuando la veo me acuerdo más de lo que fue que de lo que es ahora. Los niños antes veían “Barrio Sésamo”, wwe en vivo en Telecinco y baloncesto, no solo fútbol como ahora, del que solo se apartan cuando juega Gasol. La liga de baloncesto perdió la partida para siempre.